La pregunta surgió un sábado, empezó como un simple comentario acerca de una expresión:
-Estuve por la tarde partiendo leña.
-¿Partir? Será cortar, ¿no?
Y a partir de aquí (nunca mejor dicho) empieza la discusión.
Según la RAE(Real Academia Española):
1. tr. Dividir algo en dos o más partes.
2. tr. hender (‖ rajar). Partir la cabeza.
1. tr. Dividir algo o separar sus partes con algún instrumento cortante.
2. tr. Hender un fluido. Una flecha corta el aire, un buque, el agua.
Claramente el diccionario no nos saca de dudas, tendremos que recurrir al típico: ¿tú qué crees?...
De lo que se sacaron las siguientes conclusiones:
- El hacha tiene un filo cortante, como un cuchillo por tanto corta.
- No, a pesar de tener un filo no realizas la acción de cortar, sino de penetrar en la madera.
- No, la primera incisión en la madera es un corte.
- No, realmente el hacha no tiene un filo, tiene un punto de impacto, a partir del cual penetra y gracias al efecto cuña, la madera se parte en dos.
- No, porque si en vez de hablar de madera hablásemos de una nube de golosina:
Lo que pasaría es que la nube se deformaría, y debido a su viscosidad el filo penetraría de forma gradual (o al menos mucho más gradualmente que en un taco de madera), con lo que al suceder esto podríamos decir que el hacha cortaría la nube.
- No, piensa en una sandía: al partirla con un hacha, la acción de cuña es mucho más importante que la de corte, con lo que mayoritariamente podríamos decir que el hacha parte.
- ....
Los argumentos continúan, pero lo que está claro es una cosa: los extremos se tocan. Existe una propiedad de los fluidos, que es la que está detrás de la barrera entre estos dos términos: la viscosidad.
viscosidad:
1. f. Mec. Propiedad de los fluidos que caracteriza su resistencia a fluir, debida al rozamiento entre sus moléculas.
En el caso de la madera está claro que no sería un fluido en el sentido estricto de la palabra, pero dado el caso podríamos hacer un esfuerzo.
La viscosidad es la oposición de un fluido a las deformaciones tangenciales, de forma que si dividiéramos el material en finísimas capas, estas sufrirían un desplazamiento respecto de sus vecinas ante un esfuerzo cortante, en el caso de la madera este desplazamiento provoca la ruptura y en el caso de la nube, el desplazamiento inicial provoca la deformación, que termina en corte.